20100224

Citas con el destino...

Todos tenemos un amigo o amiga al que adoramos pero, ironicamente, no soportamos. Muchas veces es el que nos dice las verdades dolorosas. O el que siempre nos recuerda nuestros errores para no repetirlos. A veces es simplemente una persona increible con una personalidad desastrosa, de esas que tienes que conocer realmente bien para poder quererlos. O una persona relativamente normal con una borrachera tan terrible como frecuente. Hay muchos otros casos, pero de que todos tenemos un amigo de estos, todos lo tenemos. Y en el caso de Beto ese amigo se llama Mario. Beto y Mario eran amigos desde chicos y se conocian practicamente toda su vida. Los primero kinos, las primeras chelas, incluso el primer pucho, todo lo habian vivido juntos. En algun momento hasta pensaron en entrar a la universidad juntos, pero ya habria sido demasiada mariconada. Igual se siguieron viendo y viviendo mil y un historias juntos. Pero mientras Mario tomaba conciencia de que era lo que queria hacer, Beto andaba en el limbo que lo llevaria a dejar la universidad y perseguir sueños locos. Con el correr de los años nunca dejarian de verse, pero se alejarian gradualmente, mas que nada debido a la compulsiva necesidad de Mario de ser la (por ahora inexistente) voz de la conciencia de Beto, y el afan de este por ignorarla. Cuando Camila aparecio en la vida de Beto, Mario penso que finalmente habia llegado el momento de que su compinche sentara cabeza, a pesar de que ella no fuera completamente de su agrado. Pero cuando Camila se fue para Mexico sin decir nada, Mario no tuvo mejor idea que asumir que todo habia sido culpa de Beto, tal cual lo habia sido en muchos embriones de relaciones anteriores. La reaccion de Beto fue asumir y asimilar una culpa, tal vez no del todo suya, y alejarse de todo el mundo, Mario incluido.
Pero una amistad como la de estos dos es a prueba de balas, o mejor aun, incluso a prueba de mujeres. Siempre se veian, tomaban un cafe, hacian interminables campeonatos de Play Station y salian tambien por unas chelas. Mario ya estaba comprometido y Beto adoraba a Silvia, la vivaz y tierna novia de su amigo de toda la vida. En cierta forma, una parte de Beto envidiaba a Mario, pero tambien era conciente de que el mismo habia escogido su camino, y solo le quedaba recorrerlo para saber que pasaria con su vida.
Y ahora que Mario llegaba a los 30, ese edad a la que tanto el como Beto miraban con cierta reverencia y, porque no decirlo, temor, Beto se encaminaba al departamento de Mario con una botella de whisky bajo el brazo y una sensacion de que seria una noche que cambiaria muchas cosas. Camila no habia querido ir. La antipatia que Mario le tenia era correspondida, ademas que ella ya habia hecho planes. No era esto lo que a Beto le incomodaba. La independencia de Camila era algo que le gustaba, aunque muchas veces eso significaba ser totalmente borrado de la agenda de una Camila que no queria entender que Beto ya habia roto la regla de no sentimientos. Mas aun cuando su plan de la noche era encontrarse con un amigo de sus tiempos en Mexico. Un amigo mas como Beto, con ciertos derechos que Beto tambien tenia, por decirlo de alguna manera. "Amigos con derechos". Como odiaba Beto esa frasecita, pero no podia negar que tambien era la que mejor los describia a el y a Camila. El habia tratado un par de veces de encaminar las conversaciones con ella hacia la posibilidad de tener algo mas formal pero no lo habia logrado. Y ahora iba a verse con este fulano, con el cual habia tenido algo, y eso le jodia inmensamente a Beto. Sobretodo porque ella se lo habia vendido como un gran amigo con el que nunca podria tener algo, pero un chat que el habia visto de reojo unos dias antes le habia revelado una verdad mas grande de la que podia soportar. Camila y Pablo (asi se llamaba el susodicho) habian sido amantes. Tal vez no tenian toda la historia que tenian Beto y Camila, ni compartirian alguna vez lo que ellos habian compartido y ahora compartian. Pero por un motivo que el no comprendia, y a pesar de desearlo y haber estado cerca varias veces, el y Camila nunca habian tenido relaciones. Y saber que este Pablo si, y que se verian lo tenia loco. Sobretodo porque el que ella le hubiese ocultado todo esto, le daba la certeza de que estarian juntos nuevamente esa noche. Y no habia nada que pudiera hacer.
Asi llegaba Beto al departamento de su mejor amigo, con una mazamorra mental tamaño familiar, sin saber que en otro lado de la misma ciudad, Camila caminaba rumbo a su cita, llena de pensamientos tan disimiles y confusos como los suyos...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Paso algo entre los dos? (Camila y Pablo)